viernes, 25 de noviembre de 2011

Pérdida del anonimato

Luces, lejos de horizonte. Luces
No las puedo ver, pero sé que están ahí.
No las puedo tocar, pero sé que estarán calientes.
No las puedo oler, pero sé que no huelen a luz.
No las puedo sentir, pero sé que están ahí.
Luces, y la silueta de la vergüenza
es asomada con apuro, con desesperación
Palabras que salen de los labios del mal condimentado
Palabras escritas por una vida abandonada
Palabras que llevan a los esperanzados,
a los apasionados..
CÁLLATE, párate, siéntate, comienza, camina...
observa, respira, danza, salta, respira otra vez.
CÁLLATE, párate, siéntate, comienza otra vez
¿Pero qué? ¿ha donde han ido?
Luces, lejos del horizonte. Luces.
Alguien osado, arrogante, egoísta..
ha posado su ser dentro de la cabeza
de los llenos de alma...
y ha apagado las luces.

sábado, 29 de octubre de 2011

Circo Esperanza; entre el fuego y la risa

[Versión Original]

Personajes:
Joven Payaso
Mujer Violinista
Niña bailarina
Payaso
Gimnasta
Abuela narradora
Presentador
Padre

Estilo Brecht.

Valparaíso. Aparece narrador con un cartel que dice “Valparaíso 1950” vestido neutro y se confunde entre la gente que camina a su propio ritmo, caracterizando a la abuela narradora. Una violinista en el costado del escenario interpreta una melodía completamente opuesta al estilo de vida porteño. Descubre que nadie la escucha, ni le da dinero. Guarda su violín y se une a la gente. Aparece un payaso solo con su nariz intentando animar a todos, no lo logra pero no se decepciona. (Acá se representa el sueño de ser payaso en soledad, la gente desaparece) Ahora se dirige hacia un costado del escenario a interactuar con su padre. -
Momento de la frustración. Música triste de violín. Relación con el espejo. Se maquilla y decide partir del hogar de sus padres a cumplir su sueño.

NARRADOR: El joven abandona el hogar y sale rumbo a las calles para perseguir su sueño. Sabe que en su casa, bajo la mirada de su estricto padre, solo conseguirá repetir la historia y convertirse en un abogado de éxito. Pero eso está muy alejado de lo que él anhela. Su verdadero sueño es tener un circo.

Comienza el sonido del violín, y el joven camina por el escenario como si fueran las calles, sin rumbo alguno. De pronto escucha el sonido del violín. Camina un poco más, busca entre la multitud, y la ve. Una mujer, con un violín en mano y una maleta a sus pies. Se acerca, busca en su bolsillo unos pocos centavos, pero no los encuentra.

JOVEN: (Aplaudiendo) Que bien tocas el violín.

MUJER: ¿No cooperarás con la música?

JOVEN: Me encantaría hacerlo, pero verás, me escapé de la casa de mis padres y… bueno, no quieres escuchar mi historia. (Se gira para irse)

MUJER: Espera, no te vayas. Me encantaría escucharte, además tengo tiempo antes de comenzar la siguiente pieza.

JOVEN: (Sonriendo) Espero no aburrirte. Ahí va mi historia. Yo soy payaso. No, aún no lo soy, pero lo seré. Seré el mejor payaso del mundo, y tendré un circo donde todos puedan ir a disfrutar de mis artistas…

MUJER: (Interrumpiendo) Pero tus padres no lo aceptan y por eso te arrancaste.

JOVEN: (Sorprendido) ¿Y tú como lo sabes?

MUJER: No es difícil adivinarlo. La mayoría de las veces nuestros sueños no son aceptados. A mí me pasó lo mismo que a ti. (TRANS) Como te puedes dar cuenta el violín es mi pasión, y si tocar en las calles es lo único que puedo hacer, entonces lo hago y ya, pero soy feliz, y eso es lo importante. (TRANS) Así que un circo, ¿ah?

JOVEN: Un circo ¿que te parece mi idea?

MUJER: Me parece perfecta, maravillosa, grandiosa, lo mejor que he escuchado en mucho tiempo, pero, dime… ¿que es un circo sin un poco de música? (Improvisa algo)

JOVEN: (Maravillado con la música) Tienes razón ¿Quieres venir conmigo?

MUJER: Me encantaría. Y… ¿a dónde vamos?

JOVEN: ¡A nuestros sueños!

NARRADOR: Juntos comienzan su viaje. De vez en cuando el joven muestra sus destrezas en cualquier esquina del viejo puerto, y la violinista regala melodías en la salida de algún café. Comparten todo: gastos, comida, sueños y muchas veces sin poder evitarlo: hambre. A veces la gente los mira extrañados, pensando que son tal vez anormales por mostrar en las calles sus habilidades. Pero ¿saben una cosa? a ellos no les importa, siguen lo que su corazón y su intuición les va dictando, con el mismo valor que decidieron abandonar sus hogares.

JOVEN: (Desilusionado contando monedas) Hoy no ha sido un gran día.

MUJER: La gente comenzó a pararse de sus asientos y abandonar el bar cuando comencé a tocar. El dueño me despidió y me dijo que nunca más volviera. Pensé que el violín era buena música.

JOVEN: Y lo es, tranquila. Veremos donde más puedes tocar.

Algunas personas están amontonadas comentando extrañadas una estatua de bailarina que aparece repentinamente en la escena.

MUJER: ¿Qué pasa ahí? ¿Lo ves?

JOVEN: Que extraño. Hay mucha gente, veamos…
Se acercan y ven a una estatua humana. Una joven, vestida de bailarina, que baila y gira sobre un pedestal.

JOVEN: ¡¡Que hermosa bailarina!!

MUJER: ¡Maravillosa! Me pregunto como se moverá con la música de mi violín. (La violinista desenfunda el violín y toca una melodía. La bailarina sigue el ritmo. Luego de terminar la bailarina baja del pedestal)

JOVEN: (Aplaudiendo maravillado) ¡Bravo, bravo! Es hermosa la combinación de la música con los movimientos.

BAILARINA: (Al joven) Muchas gracias. (A la violinista) Que bien tocas el violín.

MUJER: Y que decir entonces de tu baile. Espectacular.

BAILARINA: (Arreglándose una zapatilla) ¿Qué andan haciendo por estos barrios?

JOVEN: Vagando. Simplemente vagando hace una semana.

MUJER: ¡Hey! ¿Cómo que vagando?, ¡trabajando!

JOVEN: Bueno, bueno. Trabajando. La verdad es que ganamos nuestros pesos haciendo lo que más nos gusta.

BAILARINA: ¡Vaya! Que interesante encontrar gente con un pensamiento como el mío. Hoy en día la mayoría de las personas solo trabaja por trabajar, y olvidan que la felicidad no está solamente en el dinero, sino principalmente en la satisfacción que les provoca trabajar en lo que aman.

MUJER: Bueno, para ser honesta con ustedes, debo decirles que a mí también me importa el dinero.

JOVEN: ¿Estás segura? Piensa un poco. Si el dinero te importara más que tu felicidad no estarías aquí hablando con nosotros.

MUJER: Mmm… es cierto.

BAILARINA: Tu amigo tiene razón en lo que dice. Y ¿hacia donde van ahora?

JOVEN: Mi sueño es tener mi propio circo. Me encontré con ella un día que andaba perdido, y decidió acompañarme en mi sueño.

BAILARINA: ¿Acompañarte en tu sueño? Eso suena perfecto ¿Tienen espacio para alguien más?

MUJER: ¡Por supuesto! Pero antes… ¿Conoces algún lugar donde pasar la noche?

BAILARINA: Claro que si. Esta ciudad la conozco como la palma de mi mano.

NARRADOR: Los tres jóvenes soñadores se dirigen a una vieja pensión porteña. Cada vez que la bailarina lograba conseguir algo de dinero se quedaba ahí y pedía su comida favorita. Ese día había sido bueno en la recolección de dinero. Por eso pide dos porciones de comida y la comparte con sus nuevos amigos. La vieja casona los acoge algunos días, hasta que llega el gran momento: Recomenzar el viaje. Caminan por horas, el día se les hace corto. Esquina por medio se detienen, la mujer desenfunda el violín. El joven hace reír a algunos transeúntes que logra contagiar con su evidente talento en el humor. La bailarina se mueve maravillosamente sobre su pedestal cada vez que alguien de buen corazón decide cooperar con su arte.
Llega la noche. A lo lejos divisan luces y pueden leer una palabra en un cartel.

JOVEN: ¿Estoy leyendo bien? ¿Circo? ¿Dice circo?

MUJER: Sí. Y es enorme.

BAILARINA: ¡Es maravilloso!

JOVEN: Miren. Lean “se necesitan payasos”

BAILARINA: ¿Y qué esperamos? Entremos.

MUJER: ¡Quizás también quieran una violinista, o alguna bailarina!

Empiezan a entrar al escenario, un payaso, una gimnasta, y detrás un presentador. Se cambia el cuadro ahí mismo, mientras estos entran, pareciera que están entrando al circo, no que el circo viene hacia ellos.

PRESENTADOR: Buenas tardes muchachos, ¿que los trae por aquí?

JOVEN: Bueno, verá señor, vimos su letrero afuera. Me gustaría que pueda ver lo que sé hacer.

PRESENTADOR: ¿A sí? ¿Y que habilidad crees tener para hacerte digno de participar en mi circo?

JOVEN: Me gusta ser payaso. Y soy bueno.

BAILARINA: ¡Es su sueño trabajar en un circo!

PRESENTADOR: JA, JA, JA. La vida se trata de muchas cosas más que un simple sueño, muchacho.

MUJER: Vámonos. Creo que no vale la pena.

JOVEN: Espera. (El joven busca entre sus bolsillos, y saca un fósforo) Este fósforo me lo dio mi abuela cuando era pequeño.

PRESENTADOR: ¿Para qué? ¿Para que prendieras la estufa en el invierno? JA, JA, JA

JOVEN: No... Ella dijo que era suyo y me lo entregaba porque, el fuego, es como el sueño de los fósforos. El minuto de su máximo esplendor. Y así como los fósforos, todos debemos luchar por nuestros sueños, y conseguirlos sea cual sea su precio. Y éste, señor presentador, éste es el mío. (El presentador mira al niño, y su mirada se torna más sutil, más tierna)

PRESENTADOR: Bueno hijo, acompáñame. (Todos bajan del escenario)

GIMNASTA: (Despectivamente) Parece que tendremos novatos.

PAYASO: No seas irónica. Si entran serán nuestros compañeros y hay que respetarlos y aceptarlos.

GIMNASTA: ¿Realmente crees que los deje pertenecer al circo?

PAYASO: Yo creo que sí. El discurso del joven lo conmovió un poco.

GIMNASTA: Si es así, espero que sea bueno en lo que haga. Nos presentamos dentro de un mes.

PAYASO: Si, es cierto. Solo falta un mes. (El payaso y la gimnasta bajan del escenario, y entran el presentador, el joven, la violinista, y la bailarina)

PRESENTADOR: Bueno muchacho. Lúcete, muéstrame lo que sabes hacer.

JOVEN: Espere, yo no soy el único. Observe.

El joven saca sus pelotas y empieza a hacer malabarismo. A él se le une la violinista, y dándole una mirada de apoyo a la bailarina le pide que los acompañe. Los tres muestran sus dones, la bailarina sigue el compás del violín y esta le hace compañía al joven. Terminan, el presentador aplaude de pie.

NARRADOR: Nuestros tres jóvenes logran de esta manera parte de su sueño: trabajar en un circo. Pero deben crecer día a día como artistas. Ensayan todas las mañanas, y por la tarde salen a trabajar en las calles a conseguir dinero para alimentarse. La presentación se acerca, y el joven aún nada sabe de sus padres.

La mujer entra al escenario, y ve al joven sentado, triste y reflexivo.

MUJER: Estás pensando en él ¿verdad?

JOVEN: Es inevitable. Sé que no me apoya, pero me encantaría que pudiera verme, aunque sea solo una vez. Que vea el talento que tengo para esto y lo valore. Eso también forma parte de mi sueño.

MUJER: Tranquilo, lo harás muy bien, y aunque él no te vea, cientos de personas disfrutarán de tu espectáculo, te aplaudirán y ellos sabrán lo valioso que eres.

Detrás de la puerta, se encontraba la bailarina, escuchando. El joven baja del escenario y entra ella.

BAILARINA: Le gustaría que viniera su padre.

MUJER: Sí. Estaba muy triste cuando lo conocí, y aún tiene ese brillo de tristeza en su mirada.

BAILARINA: Tengo un plan. ¡Chicos! ¡Vengan todos! (Entran la gimnasta y el payaso)

AMBOS: ¿Qué pasa?

BAILARINA: Necesito que me ayuden. Ustedes conocen todas las calles de Valparaíso, ¿no es verdad?

PAYASO: Sí, claro. Nací y crecí en este puerto. ¿Qué necesitas?

MUJER: (A la bailarina) Estás loca, nunca lo encontraremos. Esta ciudad tiene muchos cerros, escaleras y recovecos. Es imposible.

GIMNASTA: Pero ¿que pasa? ¿De qué están hablando? 

PAYASO: Si, explíquennos, no entendemos nada. 

BAILARINA: Su padre le dijo que se fuera de la casa cuando supo que quería ser payaso, y él solo quiere que vea su espectáculo. Podríamos conseguir que viniera.

GIMNASTA: Sería maravilloso, pero ¿cómo?

PAYASO: Yo puedo obtener algo de información, no sería difícil. Ahora mismo le puedo decir que salgamos a las calles a trabajar y aprovecho de tener una conversación con él.

BAILARINA: ¡perfecto! (Todos bajan del escenario, menos la mujer.)

MUJER: ¿Cómo harán para conseguir la dirección, o al menos el nombre de su padre? ¡Ay dios! Yo al único que entiendo es a mi violín. (La mujer se queda tocando en una esquina del escenario, una melodía suave. Se ilumina la otra esquina en la cual entra el narrador)

NARRADOR: La violinista duda del plan. Pero, sin embargo, espera que todo salga bien. El payaso sale con el joven a las calles, y en el camino conversan de muchas cosas. Se entera que el joven vive en una hermosa casa amarilla de tres pisos, en la colina más alta del cerro Alegre, cerca de un bazar donde generalmente acude a comprar golosinas. Una que otra historia de infancia son compartidas por ambos jóvenes.
Al finalizar la jornada, el payaso le informa todo a la Bailarina. De esta manera, ella obtiene la dirección y se dirige a conversar con el padre del joven. (Se ilumina un lado del escenario y aparece la bailarina, conversando hacia público)

BAILARINA: Buenas tardes, disculpe. ¿Es usted el señor León? Hace un par de días lo estaba buscando, es para hablarle de su hijo. ¿Qué hijo? Si, sé que no lo apoya pero… bueno tendremos una presentación el viernes. Él estaría muy contento de verlo, por favor. Por favor. (Se apagan las luces, y la bailarina baja del escenario, el violín sigue y se enciende la luz del narrador)

NARRADOR: La bailarina hizo lo que estuvo a su alcance por convencer al padre del joven. Regresa al circo muy desanimada, todos intuyen que no había conseguido nada. No por eso se rinde. Todo lo contrario. Tiene más fuerzas aún para ayudar al joven y conseguir que el día de la presentación todo esté de maravillas. Al día siguiente, el presentador no puede ni moverse. Está muy enfermo.

PRESENTADOR: ¡Ay Dios!, ¿por qué me concedes este dolor? No puedo caminar, con suerte hablar. Y si no puedo hablar, ¡como es que le gritaré a esta tropa de ineptos que trabajan en mi circo!

Entra la gimnasta, el malabarista y el payaso. 

GIMNASTA: ¡Por dios!, ¿qué le pasa?

PAYASO: ¿Se siente usted bien?

PRESENTADOR: No, claro que no. Ay, si con suerte puedo caminar.

JOVEN: ¿Podemos ayudarlo en algo?

PRESENTADOR: No se preocupen. (Al joven) Por ahora solo me gustaría hablar en privado contigo muchacho.

PAYASO: ¿Conmigo?

PRESENTADOR: No contigo, tardado, con el muchacho. (Se le acerca y lo abraza por los hombros) Tenemos un tema sobre negocios que tratar. (La gimnasta y el payaso bajan del escenario)

JOVEN: Usted dirá señor presentador

PRESENTADOR: Verás, he estado pensando y… creo que tienes mucho potencial.

JOVEN: ¿De verdad lo cree?

PRESENTADOR: ¿Y tú acaso no? Pues claro muchacho, veo en ti algo que me recuerda a mí cuando era un joven.

JOVEN: Me halaga. 

PRSENTADOR: Entonces, escúchame bien. Quiero hacerte una propuesta. Tu sabrás que yo ya voy camino a mi vejez, y cuando uno se acerca a esta etapa de la vida, tiene otros pensamientos e ideales. 

JOVEN: Mmm…creo que no lo entiendo

PRESENTADOR: ¡Ay chiquillo! Te digo que no le veo fruto a esto del “circo”. Verás, todo partió siendo un proyecto de vida, un “sueño” si lo quieres llamar así. Pues entonces, yo era solo un adolescente, como tú.

JOVEN: Pero yo no soy un niño, y tengo claro lo que quiero hacer, el circo es mi sueño, divertir a la gente es mi vida.

PRESENTADOR: JA, JA, JA, claro. Tienes tanto que vivir aún. No me extraña que tus padres te hayan corrido de la casa, yo hubiera hecho lo mismo.

JOVEN: Pero como, ¿se arrepiente de todo lo que hizo? ¿De todo este circo que creó?

PRESENTADOR: No. Esta no es mi creación. Lo crearon ustedes, yo solo les dí el trabajo. Así como ahora tengo otra opción por ahí.

JOVEN: ¿Otra opción?

PRESENTADOR: Mira, para dejar los rodeos a un lado. Tengo un… primo lejano que vive en la capital. Y bueno, me ofreció un trabajo esplendido, buen ingreso, ya sabes, esas cosas. ¿Qué te parecería irte conmigo, y formar algo juntos?

JOVEN: ¿Juntos? ¿En la capital? Pero, ¿Qué pasará con los demás? ¿Y con su enfermedad?

PRESENTADOR: Me la trataré con un buen médico allá, y bueno los demás… ellos no tienen porqué enterarse.

JOVEN: ¿Quiere dejarlos abandonados, días entes de la presentación? Olvídelo, jamás aceptaría eso. El circo de verdad es mi sueño, mi pasión. No lo dejaré, y menos a mis compañeros.

PRESENTADOR: Ay chiquillo, tan inocente. Tendré que partir solo.

JOVEN: ¿Y que pasará con el circo?

PRESENTADOR: ¿Lo quieres? Es tuyo. Solo espero no haberme equivocado contigo. (El presentador sale)

JOVEN: El circo. ¡EL CIRCO ES MIO! Todo por lo que soñé. Y el presentador se fue, sin decir nada… ¿Qué me fuera con él? ¿Qué hubiera pasado si…? No. ¡NO! El circo.

Se apagan las luces, el joven baja del escenario, y comienza la música. Entra el narrador

NARRADOR: Entonces, el muchacho se hace cargo del circo, no sabe como explicarles a sus compañeros que él es el nuevo dueño. Pero finalmente lo hace, y todos están de acuerdo. Siguen trabajando incansablemente, hasta que llega el gran día. Todos corren de un lado a otro. Ensayan una, dos, tres veces, cero error. Afuera se puede observar una gran multitud esperando ansiosos para entrar a la función, y ellos adentro, nerviosos. 

MUJER: (Corriendo de izquierda a derecha) ¿alguien ha visto mi violín?

PAYASO: (Corriendo de derecha a izquierda) ¿alguien ha visto mi nariz?

GIMNASTA: (Corriendo de izquierda a derecha) ¿alguien ha visto mi malla?

BAILARINA: (Corriendo de derecha a izquierda) ¿alguien ha visto mi pedestal?

Todos corren al centro del escenario gritando: ¿alguien ha visto?

JOVEN: ¡ALTO! (Grita, y todos paran atónitos). Siéntense. Tenemos que estar tranquilos, así como están nada nos saldrá bien, concéntrense. Tenemos que estar calmados, y sobre todo unidos.

GIMNASTA: Tienes razón. Creo que yo vi tu pedestal detrás de la tarima.

BAILARINA: Gracias. Tu nariz estaba encima de la mesita.

PAYASO: Oh, es cierto, que torpe. Tu malla está en la maleta junto a la cama. 

GIMNASTA: Gracias.

JOVEN: ¿Ven? Así, calmados, todo es mejor.

MUJER: Esperen… ¿nadie ha visto mi violín?

JOVEN: Si, está dentro de su maleta, como lo dejaste hace unas horas después del ensayo. No podemos dejar que el nerviosismo nos controle, tenemos que hacer esto juntos.

TODOS: Juntos. (Tomándose de las manos) 

MUJER: Vamos, no hay tiempo que perder.

Salen todos del escenario, y se queda el joven. Comienza la música.

JOVEN: ¡Señoras y señores, bienvenidos al nuevo, asombroso y magnífico circo! Pasen, adelante, siéntense donde gusten, los niños bien acomodados, están en sus hogares, relájense y disfruten del espectáculo.

Empieza la música del violín, la violinista a un costado del escenario, la gimnasta hace acrobacias de aquí para allá, el payaso hace sus gracias, la bailarina hace sus pasos de ballet, y finalmente el joven empieza a hacer malabarismo. Mientras los demás pasan por detrás de el haciendo más cosas, es un espectáculo todo el tiempo, cuando de pronto el joven mira directo al público. Todo se paraliza.

NARRADOR: Y en ese preciso instante, en mitad del espectáculo, el joven distingue entre la multitud, una mirada familiar. Es el rostro de su padre, aplaudiéndole a él, su hijo, el gran payaso.

JOVEN: Los sueños pueden ser reales en la medida que tú quieres que lo sean. Cuando soñamos solos, solo son sueños, pero cuando soñamos juntos puede convertirse en realidad. Nadie puede solo, siempre necesitaremos unidad para conseguir lo que deseamos, y lo que soñamos. Porque el futuro pertenece a aquellos que tienen el coraje de vivir sus sueños, porque perder el tiempo soñando con la persona que uno quisiera ser, es desperdiciar lo que uno es. Si de algo hay que sentirse dueño, no es de la vida que se vive, sino de tu sueño, porque nadie puede arrebatártelo, y menos los años. Los hombres no envejecen cuando se les arruga la piel, si no cuando se le arrugan sus esperanzas, y realmente ¿que es un sueño olvidado?

El joven termina su acto, busca entre sus bolsillos un fósforo. Las luces empiezan a apagarse, lentamente. Prende el fósforo, las luces se apagan.

Josefa Schultz & Compañía (Teatro CCH)

viernes, 28 de octubre de 2011

normal

Me levanté temprano, más temprano de lo normal, sabía que no iba a ser un día como todos los demás. Al llegar a mi oficina, me percaté de que algo estaba diferente, sí. Habían abierto el segundo cajón de mi escritorio, y estaba mal cerrado. Lo abrí rápidamente para ver, y encontré unos papeles, lo leí, era un recibo de un vuelo para esa tarde, a la India. No lo pensé dos veces, y salí apresurado del lugar... iba tan rápido que no veía por donde iba, cuando de pronto.. ¡BUM! algo chocó frente a mi, abrí los ojos, algo desorientado, era mi compañero del trabajo. Aún me encontraba en la oficina. ¿Qué tienes ahí? me preguntó, "es tuyo" le dijo, le pasé el boleto y le pedí que se retirara. No era un día como todos los demás, no era yo en un día como todos los demás.

martes, 25 de octubre de 2011

{cadáver exquisito, viaje interno}

El pájaro se posó sobre las ramas y emprendió el vuelo. Quise seguirle, pero la gente es muy chismosa por estos lugares. ¿Eso te importa? Quizás... ¿Eso me importa? Defiitivamente tal vez. Cerré mis ojos y me concentré lo que más pude. Quise ser ese pájaro que volaba libremente por los aires, quise recorrer la cuidad sin mirar atrás, pero no me pude despegar del suelo, con el día corriendo tras de mi. Entonces abrí los ojos desilusionado, y descubrí las ramas bajo mi pies.


Ahí

Parado, ahí estás. Ahí estás, parado
Pero ¿quién eres tú? di me
¿Quién eres tú? mi luz, mi sobra
Correr, no puedo correr, quiero
Pero no escapar. No
¿Porqué escapas de mi?
¿Porqué te vas? dejando triste
y vacía mi alma
Dejando pura y delicada mi voz
Te veo, pero no te miro, ¿que miras?
¿Me miras tú? tal vez, di me
¿Porqué no? por que no me miras,
Espera, no puedes ¿Que?
Te quiero ver, pero no
Me doy la vuelta, por que sé
Que estás ahí, y giro
Pero no estás más ahí.

lunes, 24 de octubre de 2011

Pero ¿Qué?


Felicidad. No, no es. Felicidad, no.. sincera? no. Si supiera, si supiera qué es lo que me impide.. lo habría sacado del camino, fuera. Tengo que esperar, que se quite solo. Siempre lo hace.. con el tiempo. Define tiempo, horas, meses, días, años..
Sólo se que despierto y pienso "no, no soy yo" me levanto y hago mi rutina diaria, luego evito todo contacto la mayor parte del día.. Otra vez en casa, a dormir.. Despierta de nuevo. Tengo que ser yo, no puedo dejar que me gane, no, no puedo. Tengo que ser yo. Pero, ¿quién soy yo? eso es, di me, dímelo.. ¿quien soy yo? un individuo frágil, un ser de la naturaleza, contrincante débil. Una piedra en el camino. ¿y quien era, entonces, ese ser ardiente, directo, fuerte? di me, dímelo.. ¿quien era esa mujer indescriptiblemente situada? Indescriptiblemente.. perfecta. Entonces ¿qué? acaso.. ¿nunca tuve el valor necesario? ¿acaso nunca supe realmente..? No, nunca supe. Nunca sabré tampoco, ¿COMO SABER? dímelo, di me como saber.. dímelo. Porque ahora no hay nada, nada, que me haga cambiar de opinión.



vamos, da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vezFracasa mejor.
Sí, eso dicen.